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jueves, 24 de julio de 2014

La timidez se escapa de mis dedos

En el vaso del que bebía,
donde el calor lo había forrado de humedad,
al deslizar la yema de mi dedo escribí,
lo que mis ojos no eran capaces de disimular:

-para seguir leyendo...-

¿Te puedo pedir, que me hagas un regalo?


Ante la penumbra luz que entraba en el dormitorio, anunciando un nuevo día, la precipitada brisa sigilosa, susurraba adentrándose por la ventana entre abierta, penetrando en la sábana y acariciando la piel, que no quedaba resguardada del pijama. Ante la inusitada molestia de un leve escalofrío, la chica extiende las arrugas de los bordes inferiores del reducido pantalón de tela, y de la camiseta de finos tirantes, al mismo tiempo que emitía un pequeño sonido un tanto ronco. No basto con eso, se gira a un lado, y se acerca hasta encontrarse con el cuerpo de Hugo, buscando el calor, que el caprichoso amanecer le había requisado, y que más tarde, tumbada sobre la toalla en la arena de la playa, le devolvería.



Adormiscada, el calorcito poco a poco va haciendo efecto, terminando por sucumbir a Morfeo, aunque no por mucho tiempo. De los 3, ella era la que se solía despertar antes: como acostumbraba, se giró un momento, casi sin despegarse de Hugo, esperando ver cómo Marcos dormía plácidamente. Pero esta vez era diferente. Allí no estaba. De hecho, sin darse cuenta, como si respetara su espacio ausente, durante la noche no había ocupado ese lugar de la cama. “¿Cuánto ha pasado ya?” Se preguntó. “¿Tres días...? Buff... parece una eternidad.”



Muchos dicen que irremediablemente, es algo que tiene que pasar antes o después: no se puede tener una convivencia sin que surjan los roces de todo tipo: los de las discusiones... y también los del cariño. Después de la tormenta, cuando la calma no es serena, y el alivio, lejos de acrecentarse con la distancia, liliputiense se convirte, máxime, cuando las ganas de volver a verle aprietan, trató no darle más vueltas. Se confió al calor de Hugo, cerró los ojos, y espero a que Morfeo aun divagara cerca, pero para entonces, demasiado despiertas estaban ya las neuronas, como para callarlas y poder dormir. Se giró un momento, para ver una vez más, el lugar que ocuparía Marcos, ahora más iluminado, a medida que el Sol se alzaba. Su ausencia fue aún más sentida si cabe, al ver ese espacio libre, tanto, como para en ese momento, silenciar la brisa que seguía entrando en el dormitorio. Sabía que un fin de semana como otro cualquiera, a esas horas, ya estaría largando a Hugo de la cama, para después ir despertando a Marcos, poco a poco... Suspiró, entre desencatada con la situación y enfadada por su parte de culpa, pese a que sabía que había sido una mera torpeza por parte de ambos, en el que sin saber bien cuándo, ni por qué, se dejaron de escuchar, dejaron de tenderse la mano y ponerse en el lugar del otro, para tan solo ponerse en el lugar de sí mismos. “¿Por qué no puede ser todo tan sencillo como con Hugo? Con él siempre es mucho más fácil. Enseguida sé de qué humor está. Y siempre que me ve tiene esa alegría... Eternamente fiel. En cambio... cómo sé si Marcos sigue enfadado y por eso esta distancia, o es su timidez, la que no sabe cómo romper el hielo. Buf... qué complicado es esto de las relaciones”. Entre la indecisión, los nervios de si decirle algo o no, la mezcla de enfado suyo y el echarle de menos, el temor de precipitarse y empeorar las cosas, y otras tantas cosas más... en un intento de ir a morderse el piquito de la uña, se sabe delatadora de su nerviosismo, sentenciándolo alejando la mano. Acto seguido, Hugo, ajeno a todo, empezó a roncar. “Necesito una solución ¡Ya!”.

 -Para seguir leyendo... -

domingo, 13 de julio de 2014

No te rindas

NO TE DETENGAS
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas…

 

WALT WHITMAN

Cómo afecta el cannabis a tú cerebro si estás en la adolescencia?


Uno de los falsos mitos: Que sea natural, en lugar de sintética, no significa que sea inocua.

Cannabis: Cerebro y adolescencia
La investigación médica amenaza el estatus de droga blanda del que goza el cannabis y sus derivados, el hachis y la marihuana. Nuevos estudios están destapando su potencial tóxico particularmente entre un grupo de consumidores en ascenso: los adolescentes. La evidencia es cada vez más clara respecto a que fumar porros de forma habitual en esta etapa vital incrementa las probabilidades de desarrollar con los años un trastorno psicótico. A corto plazo, las consecuencias no son menos alarmantes. Se asocia a una alta tasa de fracaso escolar debido a problemas de memoria y de concentración y una mayor frecuencia de episodios depresivos y ansiedad. Las demandas de terapia por abuso de cannabis en menores se han disparado. A los centros acuden padres desesperados con un tipo de paciente desconocido hasta hace poco: niños de 13 años con problemas en el 'cole' y comportamientos agresivos. 


Si se quiere evitar en el futuro una epidemia de trastornos psiquiátricos hay que retrasar la actual edad de inicio en el consumo del cannabis, que se sitúa sobre los 14 años.
La primera 'luz roja' se encendió a raíz de un estudio sueco que tras seguir a un grupo de 50.000 jóvenes durante 15 años comprobó que el riesgo de desarrollar esquizofrenia se multiplicaba por seis entre los que fumaban cannabis de forma regular a los 18 años.

Posteriormente, otros trabajos han confirmado la relación entre el uso habitual de la droga y un riesgo de dos a tres veces superior de sufrir esta grave dolencia psiquiátrica, así como otros trastornos psicóticos que se manifiestan con delirios, alucinaciones y alteraciones cognitivas y del comportamiento que interfieren con el desarrollo de una actividad normal. 


Fuente

Y si tuvieras una madre lesbiana y un padre gay?

 Josephine Skriver, la supermodelo hija de un padre gay y una madre lesbiana


"La supermodelo Josephine Skriver se ha pronunciado sobre lo que se siente al ser el hija de una madre lesbiana y un padre gay.
La modelo de 21 años de edad, conocida por su trabajo con Victoria Secret y Gucci, fue recientemente nombrada como embajadora de Consejo de Igualdad de la Familia y de su Programa de Generación Abierto, un proyecto dedicado a dar a conocer a las familias LGBT.

Hace más de dos décadas, la madre de Skriver colocó un anuncio en una revista LGBT para buscar una pareja masculina gay con la que formar una familia en Dinamarca.
“Sólo espero que algún día el concepto de “familia” signifique mucho más que una pareja heterosexual tradicional, con dos hijos y una casa con una valla blanca”, dijo a iD.

“¡Para mí, la familia es un grupo de personas unidas por el amor! ¡El amor es lo que hace una familia! ”

Skriver siente que familias LGBT no están representados suficientemente en los medios, y si lo son, es siempre con el esfuerzo de ser “políticamente correcto”.
“Si las familias LGBT se presentan simplemente como parte de la configuración tradicional, con sus miembros experimentando los mismos problemas como las otras familias los experimentan, sin ningún tipo de estereotipo, sería la manera más útil de conseguir el progreso,” dijo ella.

“Todos hemos nacido en diferentes culturas con diferentes personalidades, y todos tenemos derecho a ser simplemente lo que somos. Esto, sin duda, abrió mi corazón y me enseñó que el amor no juzga, el amor no discrimina, y el amor no odia’.
"

Fuente

domingo, 6 de julio de 2014

Como tú lo quieras ver... porque todo puede tener dos realidades. Tú eliges con cuál quedarte

2 mamás que salen del cole de recoger a sus hijos: cómo tú lo quieras ver... una familia homomaternal, o dos mamás con sus respectivos esposos.

Una palmadita en el culete de un jugador de fútbol a otro. Como tú lo quieras ver...compañerismo, o una pareja gay que se dan esas confianzas en el terreno de juego.

2 adolescentes que van cogidas del brazo andando por la calle. Como tú lo quieras ver... dos muy amigas o una pareja de lesbianas que pasean tranquila y libremente.


La paloma hembra que siempre huye de la paloma macho. Como tú lo quieras ver....
XD

Carta de una adolescente con dos mamás

 

A raíz de la posibilidad de que dos personas del mismo sexo se puedan casar, y formar una FAMILIA, son muchos los que sin informarse previamente, juzgan desde la ignorancia. Puesto, que tener una ley es sinónimo de tener garantias, pero no de que no se haya hecho antes aunque sea desde la alegalidad o ilegalidad, precisamente, una de aquellas FAMILIAS que en su momento decidieron formarse, fuera de los cánones de una sociedad aún conservadora, es ahora cuando podemos conocer qué piensa, qué siente, en este caso, una chica que vivió con dos mamás, y acallar, aquellos que hablan sin saber, o sabiendo pero no permitiendo a los demás hacer. 

Hoy es un día raro. Hoy vienen a casa a filmarnos, como si fuésemos un bicho raro. Es que en cierta parte lo somos. Soy una de las pocas personas de mi generación que se han criado con dos mamás. Vienen a ver qué pasó.

 Cargo con la voz de aquellos que aún no hablan: los muchos bebés que hace dos años pudieron nacer con dos mamás o dos papás, gracias a la nueva ley que así lo reconocía. Y es por los derechos y el respeto de esos chicos que hoy me animo a hablar. Para que no sean discriminados en el futuro como un poco yo lo fui, por una sociedad que no acepta lo diferente por desconocimiento y miedo. Miedo al qué pasará de esos niños, que no reciben una figura materna o paterna, etc. Una sociedad que inventa finales terribles, donde hipotetisa con tanta certeza la orientación sexual futura de esos chicos: homosexual. Porque eso decían: “un chico criado por homosexuales va a salir homosexual”. Como si la homosexualidad fuera algo malo de lo que haya que tomar prevención, y como si la misma fuera hereditaria. Discúlpenme, pero a ellos siempre les dedicábamos con respeto las mismas dos palabras: “Cuanta ignorancia”, mientras seguíamos escuchando cosas terribles que decían los que luchaban en contra de la ley matrimonial.

Otra gran cuestión que ponían en juego, era el valor de la familia. Si tan solo nos hubieran visto en casa un día cotidiano, tan solo una cena, verían lo felices que somos juntas y lo hermosa y valiosa que es mi familia. ¿¡Quién puede decir que mi familia tiene menos valores que la conformada por heterosexuales?! Créanme, quien lo dijo, se equivoca. Haber crecido en esta casa fue una de las cosas más maravillosas que me ha pasado. Tuve como modelo materno a una madre que tuvo la valentía de transgredir miles de prejuicios sociales, con todo el terror que eso conlleva, tan solo por ser fiel con ella misma. Puso primero el amor que sentía antes que los millones “qué diran” que encontraba perdidos por ahí. Díganme si eso no es un ejemplo de vida! Hoy me da las fuerzas para ser feliz realmente como quiero, y no como otros quieren. Porque el cuentito de que la vida tiene que ser de una manera, de que hay que comportarse de cierta forma, yo no me lo creo.

Por eso, si hay algo que aprendí acá, es a ser libre. Y la libertad es el sentimiento más hermoso que sentí. Muchos me preguntan si finalmente soy lesbiana o heterosexual, y siempre les respondo: “Hasta ahora me enamoré solo de hombres, pero por favor, no me saques con tus etiquetas la oportunidad de conocer mañana a la mujer de mi vida”. Porque eso creo, que ese tipo de rótulos son tan solo una forma de limitar quién me dejo ser mañana. Y yo, me considero una mujer potencialmente infinita."

Cómo hacer un buen uso de las redes sociales, y no ser un adicto

Por Frances Miralles


A lo largo de mi existencia sólo he recibido un par de
cartas que valieran el precio del sello”
H. D. Thoreau
Lo que consideramos un entretenimiento y un punto de encuentro con amigos, mal utilizado puede convertirse en una amenaza para nuestra imagen y en una fuente de conflictos personales.
Veamos algunas medidas de higiene para que el uso de las redes sociales no perjudique nuestra vida privada:

Limitar el tiempo de conexión. Alguien permanentemente pegado al smartphone o al ordenador se vuelve odioso para su pareja y levanta suspicacias en el puesto de trabajo. Establecer un horario de conexiones que no sea invasivo con la vida no virtual sería el primer paso para un uso razonable de los dispositivos tecnológicos que nos rodean y que tan útiles pueden ser si son inteligentemente gestionados.

Vigilar el acceso a nuestra intimidad. Puede parecer divertido tener mil amigos en Facebook o Twitter, pero si damos información privada, debemos tener en cuenta todas las personas que van a tener acceso a ella y controlar el nivel de la misma.

Evitar la dispersión. Es preferible dedicar una hora al día, de forma continuada, a actualizar nuestras redes que el continuo “entrar y salir” que nos agota mentalmente y no nos deja concentrarnos en lo que estamos haciendo, incluyendo nuestra vida íntima.
Atrapados por la cultura de la inmediatez, para muchos usuarios –en especial, los más jóvenes– el correo electrónico empieza a ser visto como algo obsoleto. No tiene límite de pulsaciones, por lo que escribir un buen mensaje lleva su tiempo. Y eso es algo que nos hemos convencido de que no tenemos. Frente al tuit o al “me gusta”, escribir un correo electrónico lo suficientemente largo equivale hoy día a mandar una carta, con todas las posibilidades que ello ofrece.
En su artículo Cinco correos electrónicos que pueden mejorar tu vida, el periodista Jill Harness plantea una serie de sugerencias para que los avances tecnológicos sean algo más que un ruido de fondo que se entromete en nuestra vida. Se puede resumir su propuesta en estos dos bloques de correos según su frecuencia:

Escribe un correo diario a un amigo, a un miembro de tu familia o a un compañero de trabajo para darle las gracias por algo. Acostumbrados a usar el espacio digital para una tormenta de informaciones –muchas veces innecesarias–, un mensaje así supondrá para la otra persona un comprimido de satisfacción, además de estrechar los vínculos entre ambos.

Escribe un correo semanal a tu jefe o jefa para ponerle al corriente de las tareas que has llevado a cabo. Esto crea un clima de transparencia y responsabilidad compartida que puede evitar muchos malentendidos. Si no tenemos un solo jefe o bien la comunicación no es posible, una vez por semana podemos escribir a una persona capaz de ayudarnos en nuestra carrera.

Las redes nos vuelven perezosos

“Hay un peligro en Internet y en las redes sociales. Y es pensar que con la información tenemos suficiente y que cuanta más, mejor. No tenemos que pensar, sólo acumular más información (…). A medida que nuestro ordenador y nuestros sistemas de comunicación aumentan su capacidad, la gente puede creer que estar informados nos libra de tomar decisiones por nosotros mismos, con lo que, en vez de estimular nuestra creatividad, estamos potenciando nuestra pereza intelectual. Creemos que si acaparamos cada vez más información, no necesitaremos ideas propias. Ya las obtendremos de otras fuentes o de otra persona. Por tanto, ni siquiera examinamos los datos nosotros mismos. Nos basta con repetir lo que han dicho otros”. Edward de Bono

La idea básica es cambiar el concepto de cantidad por el de calidad. No se trata de responder por compromiso cuantos más mensajes mejor, sino de poner los cinco sentidos en aquel escrito que puede marcar la diferencia en nuestra vida.
Ciertamente, Internet y las redes sociales han transformado de forma irreversible nuestra forma de relacionarnos, pero si utilizamos estos instrumentos como algo más que una explosión de datos, los pondremos a trabajar a nuestro favor. Con un uso inteligente de las redes, acotado y de calidad, potenciaremos nuestra vida personal y estaremos presentes en cuerpo y alma en nuestras relaciones con los demás."

Fuente

15 cosas que necesitas abandonar para ser feliz


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¿Cuántos de nosotros estamos felices hoy? Tú que estás leyendo este texto, ¿te sientes feliz? Si la respuesta es no, tal vez seas uno entre la gran mayoría que ignora una de las verdades más aterradoras que existen sobre la felicidad: el 95% del tiempo, ella te abandona porque tú así lo quieres. Sí, la felicidad es una cuestión de casi pura perspectiva. 

Si no tienes una idea propia de cómo construir tu felicidad, el sitio World Observer facilitó para ti una pequeña lista genérica en la medida de lo posible – en vista de la subjetividad inherente al tema. Cualquier parecido con la base de la filosofía budista, no es mera coincidencia. Echa un vistazo:

15. Renuncia a tu necesidad de tener siempre la razón
Hay tantos de nosotros que no pueden soportar la idea de estar equivocados – quieren tener siempre la razón – aun corriendo el riesgo de acabar con grandes relaciones o causar estrés y dolor, para nosotros y para los demás. Y no vale la pena. Cada vez que sientas la necesidad “urgente ” de iniciar una pelea sobre quién tiene razón y quién está equivocado, pregúntate a ti mismo: “¿Prefiero estar en lo cierto o ser gentil?” ¿Qué diferencia hará? ¿Tu ego es realmente tan grande? Excepto en casos extremos, ¿por qué deberías gastar tiempo esforzándote para demostrar que tienes razón?

14. Renuncia a tu necesidad de control
Debes estar dispuesto a renunciar a la necesidad de estar siempre en control de todo lo que sucede a ti y a tu alrededor- las situaciones, eventos, personas, etc. Ya sean seres queridos, compañeros de trabajo o extraños que acabas de conocer en la calle, déjalos que sean. Deja que todo y todos sean exactamente lo que son y verás cómo esto te va a hacer sentir mejor.
“He visto fracasar varios intentos de conquistar y manipular el mundo. El mundo pertenece al espíritu, por lo tanto, no debe ser manipulado. Quien lo manipula, lo corrompe, quien pretende conservarlo, lo pierde.” – Lao Tzu

13. Deja de culpar a los demás
Desiste del deseo de culpar a otras personas por lo que tú tienes o lo que no, por lo que se sientes o no sientes. Para de darle más poder a esto y comienza a asumir la responsabilidad de tu vida.

12. Abandona la charla autodestructiva
¿Cuántas personas están sufriendo a causa de su forma de pensar negativa, contaminada y repetidamente derrotista? No creas todo lo que tu mente dice – especialmente si es algo pesimista. Eres mejor que eso.
“La mente es un instrumento soberbio si se usa correctamente. Utiliza erróneamente, sin embargo, es muy destructiva.” – Eckhart Tolle

11. Deja de quejarte y resuélvelo
Renuncia a la constante necesidad de quejarte de las muchas, muchas, muchas coasa – personas, momentos, situaciones que te hacen infeliz o depresivo. Nadie puede hacerte infeliz, ninguna situación puede hacer sentir triste o peor, a menos que tú lo permitas. No es la situación quien libera estos sentimientos en ti, sino la forma en que decides enfrentarla. Nunca subestimes el poder del pensamiento positivo.

10. Olvida el lujo de criticar
Abandona el hábito de criticar a las cosas, eventos o personas que son diferentes a ti. Todos somos diferentes y sin embargo, todos somos iguales. Todos queremos ser felices, queremos amar y ser amados y siempre ser entendidos. Todos queremos algo y algo es deseado por todos nosotros.

9. Renuncia a tu necesidad de impresionar a los demás
Deja de intentar tanto ser algo que no eres solo para agradar a los demás. No funciona de esa manera. En el momento en que dejes de intentar con tanto ahínco ser algo que no eres, en el momento en que tires todas las máscaras y aceptes quién eres en realidad, encontrarás que la gente se siente atraída por ti, sin esfuerzo alguno.

8. Abre tu resistencia al cambio
Pon esto en tu cabeza: el cuerpo humano está programado para resistir al cambio. Cambiar es seguido por el proceso de adaptación. Solo puedes alcanzar otro nivel intelectual si cambias constantemente. Adaptación y Cambio son estímulos concentrados a incrementar la inteligencia y percepción. Por lo tanto, el cambio es bueno. El cambio es lo que te ayudará a conseguir ir de A a B. El cambio va a mejorar tu vida y las vidas de los que viven a tu alrededor. Sigue a tu felicidad, acepta el cambio, no los resistas.
“Sigue tu felicidad, Y el universo abrirá puertas para ti, donde había solamente paredes.” – Joseph Campbell

7. Olvídate de las etiquetas
Para de etiquetar a las personas, cosas y situaciones que no entiendes cómo si fueran raros o diferentes y trata de abrir la mente, poco a poco. Las mentes sólo funcionan cuando están abiertas.
“La forma más extrema de ignorancia es cuando se rechaza algo sobre lo que no se sabe nada” -Wayne Dyer

6. Abandona tus miedos.
El miedo generalmente tiene dos orígenes: la ignorancia y el conocimiento de los posibles acontecimientos. El primer caso se resuelve con conocimiento y el segundo caso puede ser que acontezca o no, nada es seguro, deja de tener miedo sobre lo que sucederá y si ya conoces el posible problema, ¿por qué no arreglarlo antes de que aparezca?
“A la única cosa que debes temer es a tu propio miedo” – Franklin D. Roosevelt

5. Abandona tus excusas
Mándalas a hacer las maletas y diles que están despedidas. Que no las necesitas más. A menudo nos limitamos a causa de las muchas excusas que utilizamos. En lugar de trabajar para crecer y mejorar a nosotros mismos y nuestras vidas, nos quedamos atascados, mintiendo a nosotros mismos, utilizando todo tipo de excusas, disculpas que el 99.9 % de las veces no son ni reales.

4. Lo pasado, pasado es
Lo sé, lo sé. Es difícil. Sobre todo cuando el pasado parece mejor que el presente y el futuro parece tan aterrador, pero hay que tener en cuenta el hecho de que el presente es todo lo que tienes y todo lo que vas a tener. El pasado que estás deseando – el pasado con el que ahora sueñas – fue ignorado por ti cuando estaba presente. Deja de engañarte. Mantente presente en todo lo que haces y disfrutar de la vida. Después de todo, la vida es un viaje y no un destino. Ve el futuro con claridad, prepárate, pero siempre mantente presente en el ahora.

3. Desapego del apego
Este es un concepto que, para la mayoría de nosotros es muy difícil de entender. Y tengo que confesar que para mí también lo fue – y lo sigue siendo – pero no es imposible. Uno mejora cada día con tiempo y la práctica. En el momento en que te desapegas de todas las cosas, (y esto no significa renunciar a su amor por ellas – después de todo, el amor y el apego no tienen nada que ver uno con el otro; el apego viene de un lugar de miedo, mientras que el amor … bueno, el verdadero amor es puro, amable y generoso, donde hay amor no puede haber miedo, y por eso, el apego y el amor no pueden coexistir), la irá se calma y te vuelves tolerante, amable y sereno… llegas a un estado que te permite comprender todas las cosas sin siquiera intentarlo. Un estado más allá de las palabras.

2. Deja de vivir de acuerdo a las expectativas de los demás
Hay demasiadas personas viviendo una vida que no es la suya. Viven sus vidas de acuerdo a lo que otros piensan que es mejor para ellos, viven sus vidas de acuerdo a lo que sus padres piensan que es mejor para ellos, o sus amigos, enemigos, maestros, los gobiernos e incluso según lo que los medios de comunicación creen que es mejor para ellos. Ignoran a sus voces interiores, sus intuiciones. Está tan ocupados complaciendo a todo mundo, que pierden el control de sus propias vidas. Esto hace que se olviden de lo que les hace feliz, lo que quieren y lo que necesitan – y un día también se olvidan de sí mismos. Tú tienes tu vida – esa vida es ahora – debes vivirla, dominarla y sobre todo no dejar que las opiniones de los demás te distraigan de tu camino.

1. Deja de lado las creencias limitadoras acerca de quién puede o no puede ser, sobre lo que es posible y lo imposible. A partir de ahora, no está permitido que tus creencias restrictivas de dejen varado en el lugar equivocado. Abre tus alas y vuela.
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3 reglas básicas para estar en pareja. ¿Las cumples?

Por Carlota Fominaya

"La psicóloga Mila Cahue nos desvela las tres piezas angulares sobre las que debemos edificar nuestro hogar emocional

«Son muy obvias, pero demasiado a menudo nosotros nos encontramos en consulta con personas que las obvían. Una pasa por entender que el propio bienestar y/o felicidad dependen de uno mismo, no de segundos, ni terceros, o cuartos. Otra, que el objetivo de estar en pareja es el bienestar afectivo de los dos, no solo de la otra persona, y tercero y último, que el amor no tiene nada que ver con el sufrimiento y el dolor. Pero nada, de nada», resalta con énfasis esta especialista en parejas

Regla número 1. El propio bienestar y/o felicidad dependen de uno mismo.
Esta regla permite romper con la lacra de la dependencia emocional, según la cual, explica Cahue, solo se puede ser feliz en función de que alguien nos ame. «Uno de los "tufillos" que todavía colean del amor romántico es la idea, muy arraigada, de que uno no puede vivir sin el otro. Películas, novelas, canciones, etcétera, nos inoculan a diario esta actitud inmadura condimentada con unas gotas de masoquismo. Hoy en día todavía muchas personas lo denominan amor verdadero, cuando en realidad se trata de una conducta que se encuentra a punto de superar el límite de lo patológico o que incluso ya lo ha rebasado». 

Las pautas esenciales que esta psicóloga nos ofrece para sintetizar esta regla son las siguientes:
—No dejar en manos de otra persona la decisión de lo que a uno le hace feliz.
—No cargar con la responsabilidad de tener que decidir sobre la felicidad de otro.
—Yo estoy bien. Tú estás bien. Estamos bien... y juntos. 


Regla número 2. El objetivo de estar en pareja es el bienestar afectivo de ambos.
«¿Demasiado evidente verdad?», pregunta Cahue. «Podría serlo, pero hay que profundizar en ello porque otra de las señales que nos encontramos los psicólogos es que la mayoría de la gente que inicia una relación en pareja tiene el objetivo prioritario, probablemente inconsciente, deirse a vivir juntos». «A veces parece la consecuencia de una improvisación sobre la base de "primero nos vamos a vivir juntos y luego... ya veremos", que de un proyecto analizado, planificado, y consensuado entre los dos», explica. «La gente debe saber que vivir juntos no es indicativo de estabilidad emocional ni de calidad en la relación. La convivencia no necesita de urgencia, sino de intimidad psicológica y compatibilidad».
Por todo esto, antes de irnos a vivir con una pareja conviene, según esta especialista, hacer lo siguiente:

—Darse tiempo para conocerse más a fondo.
—Saber si somos compatibles en la convivencia.
—Saber qué lugar ocupan las familias de origen, los ex, los amigos, las aficiones o el trabajo en su nueva vida.
—Trazar proyectos comunes o metas consensuadas.


Cahue añade en esta segunda regla un segundo objetivo que encuentra entre las parejas que acuden a su consulta. Y es el de querer tener hijos. «¿Cuántos niños son el producto de un intento de recomponer una relación deteriorada o finiquitada entre los padres? ¿Nos tomamos el tiempo necesario para arreglar una relación afectiva antes de vernos involucrados en compartir la responsabilidad de traer a alguien a este mundo, y educarlo para que sea feliz? ¿O más bien pensamos, "como estamos juntos, ya toca tener hijos en algún momento"?», se pregunta en alto. A su juicio nos conviene más bien reflexionar sobre si la calidad afectiva no existe mediante la realización en voz alta de las siguientes cuestiones: «¿Qué contexto estamos preparando para todos los hijos? ¿el de la inevitable separación?, ¿el de la gélida convivencia?».

Estas serían las pautas esenciales para sintetizar esta regla:
—Para que exista una intimidad afectiva de calidad debe haber un espacio de bienestar en el que cada uno se encargue de su propia felicidad.
—Ambos miembros de la pareja han de saber pronunciarse experiencias felices mutuamente.
—En este contexto, los objetivos que se propongan podrán desarrollarse con las ventajas del terreno fértil en el que cualquier cosa que se plante crecerá fuerte.


Regla número 3: El amor no tiene nada que ver con el sufrimiento y el dolor.
«Esto lo tenemos que borrar de nuestro cerebro. No juguemos con fuego. No hay que confundir el dolor sano producido por la introducción de cambios saludables en nuestras vidas, con el dolor provocado por un daño inesperado, intencionado, y destructivo que es, precisamente, lo antagónico de lo que debe producir una relación amorosa», indica Cahue.
Estas son las pautas esenciales que ella aconseja para sintetizar esta regla:
—La aparición del dolor nos está indicando que es el momento de hacer cambios.
—Los cambios pueden ser de lugar, persona o pensamiento.
—No estar atentos a esta señal y continuar haciendo lo mismo de igual manera trae consigo el sufrimiento y la aparición de heridas profundas que, cuando sean atendidas, necesitarán con probabilidad una intervención profesional.
—La buena noticia es que tiene tratamiento y que se puede curar. Simplemente, hay que escucharlo."

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viernes, 4 de julio de 2014

Cómo hacer más, dedicando menos tiempo

Por Miriam Subirana


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Disfrutar y lograr más haciendo menos 
 
Querer controlarlo todo nos agota. Concentrarse en lo fundamental nos hace más efectivos 
 
A menudo nos pasa que con la mente queremos controlar y dirigir tanto lo que deseamos conseguir, que generamos agotamiento y nos desconectamos de nuestras capacidades naturales. Con lo cual trabajamos mucho, con la mente agitada y el cuerpo pesado, lo que provoca pérdida de vitalidad. Hacemos más y más, con listas interminables y, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, queda por hacer. Siempre hay nuevas fronteras que conquistar, y los desvelos interminables y la agitación mental no cesan. Además, con la fatiga, perdemos inspiración. “No puedo más, estoy agotado de pelear las batallas de la vida en cada frente, en un duro intento de tirar para adelante”, me decía una persona durante una sesión de coaching. Sea por correr tras el éxito, por luchar por mantener los logros que ha conseguido o por prevenir el fracaso…, todo es bastante estresante.
Ponemos un tremendo ahínco en intentar que los acontecimientos ocurran de la manera que tenemos previsto, y el resultado es que a menudo la vida no se somete a nuestro tesón. Si somos capaces de no forzar las cosas, dejamos que se desarrolle con mayor armonía. Al soltar y soltarnos nuestro potencial se expresa mejor. Si estamos ansiosos y forzamos, hay resistencia. En cambio relajando, nos abrimos de manera natural. Con menos esfuerzo logramos más.
Cuando puedes estar aquí para ti mismo,
restableces un orden básico que te permite hacer las paces contigo mismo”
Thích Nhat Hanh
Los invitados de María querían té e infusiones. Así que puso el agua sobre el fuego, y a cada poco levantaba la tapa del cazo para ver si ya hervía. Con la ansiedad de querer lograrlo lo más rápido posible, retrasaba la ebullición. Éste es un ejemplo sencillo de lo que a menudo hacemos con la mente. Queremos que las cosas ocurran más rápido, y nos esforzamos para ello, con lo cual pensamos demasiado, hacemos más y logramos menos o retrasamos los logros.
No se trata de bajar los brazos, sino de ser capaces de revertir la tendencia a pensar demasiado, a realizar las cosas con ansiedad y a estar cansados antes de iniciar el trabajo. Uno quiere relajarse, pero no sabe cómo soltar sus autoexigencias en los miles de detalles que considera debería haber hecho ayer. Y cuando se fuerza a ralentizar, se siente culpable.

El objetivo está en equilibrar. Disfrutar de lo que realizamos y mantener la mente contenta nos permite esforzarnos sin estrés. Para ello hemos de vivir conectados con lo que nos proporciona vitalidad, lo que nos apasiona y motiva. La ansiedad y las tensiones nos apagan. Con lo cual hacemos más y logramos menos. Si trabajamos contentos, cada día nos aporta nuevas perspectivas sobre cómo afrontar sus proyectos. Uno se mantiene abierto, con espacio mental para ser intuitivo. Gran parte de la realidad que vive está en su propia mente. Por esto Buda preguntaba a sus discípulos: ¿está seguro de sus percepciones? Muchas de las percepciones, según Buda, son falsas. Deberíamos formularnos a menudo la pregunta que planteaba el sabio.
Cultive una mente agradecida que no permita que las percepciones negativas nublen su mirada. En vez de enfocarse en lo que le falta, en lo que va mal, empiece a agradecer porque esa actitud abre la mente y amplía nuestra capacidad para lograr más haciendo menos. Gastamos menos energía vital que de otra manera se perdería por la ansiedad, el estrés y la resistencia a lo que es.
Si su mente complica y retuerce las cosas creando una realidad pesada, sentiría angustia aunque estuviera en el paraíso. Si su mente no es su amiga y sigue quejándose en una actitud crítica saboteadora, boicoteará sus logros positivos. La mente puede convertirse en su amiga o en su peor enemiga, creando paraísos o infiernos internos. Siendo rehén de ella, no importa lo bien que actúe, nunca se sentirá satisfecho. Vivirá en un estado de masoquismo en el cual se maltrata a sí mismo en vez de cuidarse y velar por su propia vitalidad.
Debemos encontrar “el ojo del huracán”, ese espacio en el cual hay quietud en nuestro interior. Puede visualizar un mar tranquilo con un horizonte amplio, y en ese espacio inmenso deje que su mente descanse.
Priorizar y concentrarse en una sola idea ayuda a calmarse y a centrarse en lo esencial. Si su cerebro corre como un caballo salvaje, escriba sus ideas y vaya centrándose en las que merecen la pena ahora. Escribir ayuda a aclararse. Si no se enfoca internamente, permite todo tipo de distracciones. No son las circunstancias y las personas las que vienen a distraerle, sino que es usted quien permite que lo hagan.
¿Está tan preocupado por el futuro que el presente lo vive como un mero medio para llegar hasta allí? Enfóquese en lo que tiene entre manos y no en el tiempo. Simplifique. Tener claro lo prioritario y centrarse en ello le ayudará a lograr más ahorrando esfuerzos.

Incluya en su agenda tiempos para imprevistos. Si finalmente no surge ninguno, dispondrá de un espacio para respirar conscientemente y relajarse, para llamar a un amigo… Si finalmente aparece algo inesperado, no tendrá que correr ni estresarse.
También permítase ir a las reuniones, dirigirse a coger aviones o trenes de una forma relajada. Lo que aparentemente puede parecer una pérdida de tiempo, nos ahorra el estrés de no llegar o de tener que dar explicaciones por nuestra tardanza.
Patricia siempre llega tarde a las reuniones, y cuando lo hace está estresada. Da justificaciones de sus retrasos. Por querer apurar hasta el último minuto, acaba desgastándose, cansándose, y quedando mal. Hace más y logra menos. Comprender el tiempo es vital para hacer menos y lograr más. Hacer las paces con él es hacer las paces con uno mismo. No se trata de gestionarlo, el tiempo está siempre lleno de abundancia y potencial, y el reloj hace tic tac sin pedirnos que lo hagamos. Lo que debemos administrar es nuestra mente y nuestra acción. Estemos presentes en lo que hacemos y pensamos. Si está lavándose los dientes, hágalo conscientemente y no pensando en muchas otras cosas. Si camina, dé un paso tras otro conscientemente y con atención. Así no tropezará. Y conseguirá revitalizarse.
Por temor a no tener suficiente, hacemos mucho más innecesariamente, hasta el punto de rompernos. Muchos de nuestros miedos surgen del pánico a morir: el miedo a asumir riesgos, al compromiso, a tomar decisiones, a equivocarse, al fracaso, a la confrontación, a ser rechazado, a la soledad, a la vida, al propio miedo. Contemplar la muerte nos mantiene centrados en lo que es esencial. Nos ayuda a poner los problemas en una perspectiva adecuada. Disminuye nuestro nivel de estrés, nos ayuda a estar desapegados de las pérdidas y las ganancias. El cómo vivimos cada instante nos importa y gozamos más de cada momento.

Sin duda la vida en la que estamos inmersos se hace cada vez más compleja, con bombardeo de datos e información, con lo cual la lógica simple no suele ser suficiente para ayudarnos a tomar decisiones complejas. La consultora y escritora Chin-Ning Chu compartió a finales del siglo pasado que “la Universidad de Harvard y la escuela de negocios INSEAD en París realizaron investigaciones que dieron como resultado que las dos herramientas más efectivas para el siglo XXI son la meditación y la intuición”. Temas que se han tratado en artículos publicados en esta misma revista.
Con la práctica de la meditación calmamos, aclaramos y nos conectamos con la fuente de vitalidad. Ahorramos tiempo. Con lo cual la excusa de “no encuentro momentos para meditar” es infundada. Medite y tendrá más espacio para vivir lo que es esencial, para disfrutar y hacer bien lo que quiere hacer. Ábrase a la intuición, la voz de la sabiduría interior, la mentora que en momentos complicados nos guía para tomar decisiones estratégicas.

No se trata de cantidad

Nuestra sociedad alaba estar ocupados. Lo asociamos con el éxito. En chino la palabra ocupado consiste en dos partes, una simboliza el corazón humano, otra la muerte. Si uno está extremadamente atareado es como si su corazón estuviera muerto. No tiene tiempo de sentir ni de sentirse. No se asombra de las maravillas de la vida, ni goza el instante presente. No escucha ni se escucha. Uno está muy agobiado, no para de hacer, pero si no está contento y su mente no está satisfecha ¿adónde va?, ¿qué busca?, ¿qué hará para estar contento?
Si lo que realizamos es de calidad y actuamos con atención, en consciencia plena, aunque aparentemente hagamos menos, viviremos una vida más digna, más saludable y con mejores resultados.



 
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Fuente


Quizás después de ver este video, ya no dirás aquello de lo haces "cómo una niña"

Un video para reflexionar... cuántas veces nos han dicho, especialmente haciendo deportes, que corres, lanzas etc "como una niña". Especialmente, si te lo dijeron, o lo has dicho, mirarlo.