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viernes, 28 de junio de 2013

"¿Soy mala en la cama?"

by / on 26 junio, 2013 at 9:15

En la cama o en cualquier otro lugar donde te guste compartirte eróticamente, ¿has dudado alguna vez de tus habilidades como amante? Algunas somos más inseguras que otras, pero es más que habitual que nos cuestionemos en lo que a dar placer se refiere. ¿El motivo? La terrible educación sexual que recibimos y que nos hace creer que la sexualidad es cuestión de recetas y de un solo modo.

Sea cual sea tu educación sexual, siempre conviene recordar que mantenemos relaciones por diversión, para disfrutar. Así que, ¡cuidado con convertirlo en una tarea! No es trabajo, es placer. A veces, el papel de “supermujer” incluye una escena de “superamante” y la presión en este caso es mucha (¿le gustará así?, ¿pensará que no lo hago bien?, ¿se notará que nunca he hecho esto?) ¡Olvídalo! Sois dos personas (o más, si os apetece) tratando de pasar un buen rato: sin obligaciones, sin agobios y sin presiones de ningún tipo. Además, siempre hay una segunda oportunidad.
¿Cómo aprendemos a besar, a acariciar, a dar y a recibir placer, a dejarnos llevar? Cada una de nosotras tendrá una experiencia, pero es más que probable que se relacione con una de estas técnicas:
- Ensayo-error: la forma de aprendizaje por excelencia y una de esas estrategias que todas hemos utilizado, voluntariamente o no; porque a veces no hay opción. Nos tiramos a la piscina a probar suerte y, según vamos cometiendo errores y corrigiéndolos, mejoramos la técnica. ¿Qué significa eso exactamente? Que aprendemos poco a poco lo que nos gusta y lo que le gusta a nuestra compañera o compañeras. ¿Lo ideal? Complementar lo máximo posible esta opción con información fiable y real, te ayudará a sentirte más segura.

- Imitación: Para imitar necesitamos modelos y en lo referente a la erótica, un tema todavía tabú, no contamos con demasiados. Así, nos resignamos a buscar la imitación de películas, de lo que amigas y amigos nos cuentan, de lo que nos enseñan nuestras parejas y algunas de nosotras también de la pornografía. A quién o qué imitamos es clave, como ya sabes, así que no está de más recordar algunas cosillas clave:
1. La pornografía está ideada para excitar, pero no para educar. Es decir, disfruta cuanto te apetezca con una buena fotonovela o película; pero no confundas escenas sugerentes y estimulantes con lo que a tus parejas pueda gustarles; no tiene por qué ser así.
2. Lo que vuelve locas a unas,  puede aburrir a otras. Tendemos a pensar que hay recetas universales, instrucciones que, si seguimos, podemos volver loca a cualquier mujer que se nos ponga delante. Pero la sexualidad es mucho más rica, más variada y compleja. Como en la cocina, a unas nos gustan los guisos de cuchara, a otras los platos fríos y otras nos apasionan con los postres; y, por muy ricas que nos salgan las natillas, si damos con una pareja a la que no le gustan, más nos vale cambiar de menú. Además, por mucho que nos gusten, acabaríamos aburriéndonos si desayunáramos, comiéramos y cenáramos siempre natillas.
3. La ficción, mejor en la televisión. No es algo nuevo que algunas mujeres fingen el placer, aunque cada vez tiene menos sentido: las relaciones eróticas ya no sólo se centran en el placer de la pareja, sino de que nos estamos convenciendo (más despacio de lo que nos gustaría a algunas) de que nuestro placer es, cuando menos, igual de importante. Así que, aunque no podamos asegurarnos de la sinceridad de nuestras parejas, podemos crear un clima de confianza que ayude a que no haya necesidad de mentir; y, por supuesto, ser nosotras mismas sinceras sobre lo que nos gusta y lo que no.

- Repetición: ¿Se te ocurre una forma mejor de mejorar tu técnica? Practicar lleva a la perfección, así que repetir y volver a hacer aquello que más nos gusta hace que poco a poco vayamos mejorando y disfrutando más cada vez.
¿Y se te ocurre algo más excitante que ver a alguien excitado? La erótica es tan variada como puedas imaginar: cada encuentro es diferente. Lo que con una pareja nos encantaba con otra puede no ser lo que más nos apetezca; lo que un día nos parece muy excitante otro día puede parecernos aburrido. Sin recetas, sin varitas mágicas y sin ideas universales. Porque todas las mujeres, todas las personas somos diferentes, con nuestras peculiaridades y nuestra propia biografía; y lo que en un momento nos excita puede no gustarnos más adelante y a la inversa.
No busques trucos, claves estandarizadas ni ingredientes mágicos. Puedes escuchar sugerencias, ideas que no te habías planteado y propuestas a partir de las experiencias de otras personas; pero sólo tú puedes decidir qué incluir y qué no en tus encuentros sexuales. Innova, imita lo que te gusta y practica; y si te equivocas, aprende del error. Pero sobre todo, siéntete libre y déjate llevar.

Fuente: Mirales

jueves, 20 de junio de 2013

Mentiras en los titulares a la caza del lector/a

Desde que saltaran  a los medios de comunicación las declaraciones de Michael Douglas donde aseguraba que la causa del cáncer de garganta que había sufrido y superado, no se la provocó ni el tabaco ni el alcohol, sino un cunnilingus, todos los titulares se hicieron eco repitiendo el mismo titular "El sexo oral me provocó el cáncer de garganta". Dónde queda la profesionalidad periodística, me pregunto. Los más han recurrido ha diferentes profesionales buscando contrastar esta afirmación, y pese a que entre ellos hubieran discrepancias respecto a la veracidad de la declaración, todos los titulales han sido copados con la misma idea errónea, con el intento o no de desprestigiar esta práctica: hacer sexo oral a una mujer provoca cáncer de garganta. Quizás a más de uno le habrá venido como anillo al dedo dicho titular para excusarse o para una vez más, reducir el sexo oral a una única práctica, la felación: la satisfacción, si de recibir estamos hablando, del hombre.Una vez más, la hegemonía en satisfacción sexual del hombre (por algo será que si no eres una mujer de la acera de enfrente, muchos y muchas no saben o no quieren saber, qué es un cunilingus y en cambio habrán visto mil veces su homólogo en masculino), frente a la igualdad en prácticas y satisfacción sexual de la mujer como es perder la oportunidad los medios de comunicación de dar a conocer el sexo oral en una mujer sin riesgos: con protección

martes, 11 de junio de 2013

La diferencia entre una relación sana y la codependencia

Si tuviera que resumir esta imagen, sería algo tan sencillo como que cada uno/a se responsabiliza de lo suyo: de los propios pensamientos, acciones, y sentimientos. El bienestar de una persona, no depende de lo que la otra persona haga, sino de cómo se autogestiona: desde la responsabilidad (teniendo siempre la libertad de decidir sobre una/o misma/o, teniéndome en cuenta) o desde la dependencia (dependiendo de lo que haga la otra persona por la ceguera que se tiene a uno mismo/a).


Cómo influyen los recuerdos a la hora de ser felices o negativos.

 Lo que guardamos en el baúl de los recuerdos condiciona nuestro presente.

Patricia Ramírez Psicóloga del deporte y conferenciante


Y tú, ¿qué guardas en el baúl de los recuerdos?
Uno de los responsables de por qué hay personas más felices que otras, es el BAÚL DE LOS RECUERDOS.
El baúl de los recuerdos es un gran condicionante, para bien y para mal. Influye en cómo nos relacionamos con las personas, en las decisiones que tomamos, en las elecciones que hacemos, en cómo nos sentimos y lo que esperamos del futuro. El baúl de los recuerdos es nuestro alma, la experiencia, los detalles de nuestra vida... puede llegar ser nuestro mejor amigo pero también el peor enemigo.
No tiene una localización concreta. El baúl puede ser una caja en la que guardas cosas, pero también está en tu memoria, en tus recuerdos. Y estos recuerdos son los que condicionan en gran parte tu felicidad.
Hablando con mi amigo Jordi Juste, decidimos el otro día dividir a las personas en dos grupos... -hoy no viene al caso... Jordi, esto lo explicamos en otro artículo, eh? ;)-. Pero existe otra división: las personas que guardan recuerdos con rencor, que prestan más atención a los que les fallaron, a los fracasos en su vida... frente a las personas que guardan en su baúl los agradecimientos, los éxitos y los detalles que suman.

¿En qué grupo de los dos tienes más probabilidad de ser feliz? Sin duda en el de los recuerdos positivos. Nuestro pasado condiciona el futuro, la motivación con la que nos enfrentamos a lo nuevo, los prejuicios que tenemos hacia las personas, lo capaz que nos vemos de tomar decisiones y seguir avanzando. Los recuerdos positivos nos dicen que tenemos potencial, que hemos superado pruebas en el pasado, que tenemos experiencia para triunfar, que las personas nos aportan y enriquecen, que la vida es un lugar para ser feliz y desarrollarse, que podemos confiar y que nos deparan cosas bonitas.


Los recuerdos negativos son negros, grises, oscuros. Hablan sobre lo que no salió, sobre esa persona que te falló, aquel amigo que no se comportó como tú esperabas, la entrevista de trabajo en la que estuviste nervioso y de la que saliste diciendo que no volverías a otra más. Los recuerdos negativos tienen mucha capacidad para empequeñecer a los positivos. Y además son como las cucarachas, que ni echándoles lejía desaparecen... salvo que tú decidas que no te aportan y que serías más feliz no teniéndolos.
 
Cada vez que la memoria positiva del baúl asoma la cabeza, y te dice: "Hombre, tampoco es todo tan horrible, puedes confiar en esta persona, seguro que no te falla"... aparece esa memoria oscura que te recuerda: "Pero si te han fallado amigos, compañeros de trabajo, no seas pardillo, todo el mundo es igual, aquí va cada uno a lo suyo... bla, bla, bla".
Y tú, que necesitas sentirte protegido porque es ley universal, le prestas más atención al baúl negro, te dices a ti mismo que igual tiene razón, y te limitas. Dejas de confiar, de relacionarte, de buscar oportunidades... porque solo ves expectativas negativas.
Además, si llenas tu baúl de recuerdos que restan, te sentirás apagado y desolado, porque tu mundo será un lugar en el que pasan cosas malas, con personas feas, en el que tú no tienes control sobre la situación, sino que son los demás los que condicionan tu vida. Las personas que interpretan el contexto así se sienten más tristes, con menos optimismo, con menos confianza en ellos mismos y en los demás.

No trato aquí de transmitirte que todo el mundo es bueno ni ideas utópicas de este tipo. Sólo trato de que limpies tu mente, y de que la abras, que observes más allá del agravio. Que no cierres la puerta a las oportunidades y no saques conclusiones sin preguntar.
Si quieres ser feliz, empieza por hacer una limpieza en ese baúl:
  • De esas experiencias que te marcaron, con las que te sientes ridículo, trata de buscar lo que te aportaron, qué te enseñaron. Y luego piensa: "Si te vieras otra vez en la misma situación ¿cómo actuarías, qué dirías?" Y una vez saques el aprendizaje, escribe en una hoja la experiencia, arrúgala y mete un tiro libre en la primera papelera que tengas en tu casa. Y cada vez que vuelva a tomar presencia en tu mente (la preocupación), di "gracias Pepito Grillo, ya conozco este tema". Y no le des más vueltas. No eres más responsable por machacarte.
  • Si tienes carpetas abiertas con personas que son importantes para ti, tienes dos opciones: o les llamas y hablas de forma franca, comentas qué te molestó y lo que te distancia... o eliminas a la persona definitivamente de tu vida.
    Mira a la gente que crees que te ofendió con otros ojos. Trata de ser empático, ¿existe otra explicación más benevolente para justificar lo que te hirió? Se encontraría enfermo, estaría nervioso, tendría un problema... o simplemente es un capullo. Si es un capullo... vuelve a repetir el ejercicio del tiro libre. Pon su nombre en la hoja, arrúgala, di BORRÓN Y CUENTA NUEVA y lanza. Si cabe la posibilidad de que no tuvieras toda la información para juzgar a esa persona, pregunta. Llama y pide explicaciones, tienes derecho a hacerlo, quédate tranquilo. Y con lo que te diga, luego, toma decisiones. Puede que te convenza lo que argumente o que no. Pero dale la oportunidad.
  • Con las experiencias traumáticas, como un accidente de coche en el que no tuviste responsabilidad ninguna, o alguna otra situación de éstas que la vida nos guarda de vez en cuando... acepta. Si no aceptas la parte injusta de la vida, por la que todos atravesamos alguna vez, te quedarás rumiando en el "por qué a mí, por qué yo". Y por supuesto, nadie te dará una respuesta, porque sencillamente, no la hay. Dale vacaciones al victimismo, es un mal compañero de viaje.
  • También nos contaminan errores nuestros que nos hacen sentir culpables, irascibles, frustrados. Para manejar estos sentimientos piensa que eres humano, que no tenías mala intención, pide perdón, disculpas. Nunca es tarde para hacerlo. La persona a la que has ofendido puede que te perdone o que no lo haga, pero seguro que valorará tu gesto y tu honestidad.
Y ahora, parte de cero. Lleva contigo un diario de bienestar encima. Basta con que sea una libretita pequeña. Y vete buscando cosas positivas con las que rellenarla. El hecho de buscar lo bueno aumenta el nivel de atención sobre lo que SÍ FUNIONA. Tu radar, ese que tienes en el cerebro, te llevará a estar pendiente de lo que te hace feliz, y este simple ejercicio ya mejora nuestro estado de ánimo.
Aprende a buscar la esencia, el detalle, lo que suma. Para conseguirlo tienes que entrenarte en ello. No sale solo si no lo has hecho hasta ahora. Mira a las personas con bondad, espera cosas buenas de ellas y de la vida. Si actúas así, si tienes ese tipo de expectativas, aumentas la probabilidad de que ocurran.
No dejes que el pasado condicione el futuro de tu vida. Llena el baúl de experiencias, de esos momentos que quieres llevarte contigo.


Fuente: huffingtonpost

lunes, 10 de junio de 2013

Entre lineas... la reforma de las pensiones.

Me llama la atención que ningún medio de comunicación, haya leído entre lineas la propuesta del comité de expertos, sobre la reforma de las pensiones. Si al final tal y como pretenden, van a tener en cuenta la esperanza de vida, nosotras vivimos más (otra cuestión es la calidad de vida), por lo tanto, nosotras trabajaremos durante más tiempo, para tener la misma pensión que los hombres.

Otro punto más para el PPmachista a la espera de ver qué hacen con la ley del aborto y teniendo en cuenta que cuando subieron el iva, consideraron como artículos de lujo las compresas y los tampones, por los que estamos pagando 18% de iva.

domingo, 9 de junio de 2013

Cómo utilizar los superheroes para normalizar o entender mejor ciertas patologías

Una sesión con la psicóloga de los superhéroes

Dalia Ventura
BBC Mundo
 Lunes, 3 de junio de 2013

Como Superman, Andrea Letamendi tiene un trabajo "normal".
Durante el día, esta psicóloga clínica trabaja con la Universidad de California atendiendo a familias predominantemente hispanas en el Condado de Los Ángeles, Estados Unidos, asegurándose de que estén recibiendo un buen tratamiento.
Pero luego, esta descendiente de ecuatorianos se cambia la bata por una capa y se convierte en la psicóloga de los superhéroes.
"Soy profundamente fanática de los cómics, la ciencia ficción y la fantasía, y esto me permite combinar mi profesión y mi hobby", confiesa Letamendi en conversación con BBC Mundo.
"El trabajo al que me dedico puede ser muy oscuro y tiene un tono profundo y pesado. Así que, cuando lo hago con personajes de ficción, como lo hago de una manera desenfadada, me permite tener un descanso de la realidad, que necesito".
Pero esa no es su única razón.
"Cuando analizo personajes de ficción, no sólo quiero educar a la gente sobre enfermedades psicológicas serias, sino también normalizar: estas condiciones son muy comunes, así que no debe haber ningún estigma al respecto".
Y qué mejor manera que llamar la atención que el hecho de que nuestros superhéroes las padecen.

Iron Man

Iron Man
Tony Stark sufre como cualquier humano.
"Déjame dar un ejemplo", ofrece la psicóloga. "Iron Man, que está tan presente por la película que acaba de salir, es un personaje complejo. El alter ego es Iron Man, pero Tony Stark es un ser humano: a diferencia de otros superhéroes no tiene superpoderes".
"En sus más recientes encarnaciones, ha estado sufriendo de ataques de pánico debilitantes, que en la película son representados frecuente y realísticamente. Al menos en tres ocasiones lo vemos congelado, incapacitado por estos ataques".
Cuando BBC Mundo le pide el diagnóstico, Letamendi aclara que evita "marcar a los personajes con un diagnóstico pues en mi profesión hacen falta muchas sesiones, evaluaciones, pruebas profesionales estandarizadas antes de determinar algo así".
No obstante, señala, "tiendo a conjeturar. Dada la constelación de síntomas que presenta -como pesadillas, pensamientos intrusivos recurrentes, evasión del evento traumático, hipervigilancia y esos episodios de pánico-, si fuera mi paciente yo consideraría que estrés postraumático (TEPT) es un diagnóstico potencial".

Batman

Otro ejemplo de un superhéroe que es humano es Batman -toda una súperestrella en el panteón de estos seres extraordinarios- y su dolor, particularmente en sus versiones recientes, está a flor de piel.
Su origen es resultado del brutal asesinato de sus padres, que presenció cuando era niño. Difícil encontrar una ilustración de trauma más clara, le sugiere BBC Mundo a la experta.
Batman - The Dark Knight Rises
Batman fue testigo del brutal homicidio de sus padres, que lo marcó para siempre.
"Bruce Wayne es mi ejemplo de resiliencia (capacidad de sobreponerse al dolor emocional y traumas): experimenta un evento extremamente traumático y en vez de permitir que lo abrume completamente hasta quedarse sin razón de vivir, tiene uno de los trabajos más importantes de la ciudad", responde.
"Como psicóloga, yo sé que eso no es raro. He tratado a gente que después de combatir, después de eventos como el 11-S o las recientes guerras, en los que han vivido muchísima adversidad, no sólo son capaces de sobreponerse sino que se fortalecen".
Uno de los aspectos interesantes de Batman es que la ciudad en la que vive desde que matan a sus padres sigue siendo amenazante, atemorizante... un lugar que refleja el miedo como lo siente un niño, no un sitio desde la perspectiva de un adulto.
"Gotham City o Ciudad Gótica es todo un personaje", comenta entusiasmada Letamendi.
"Es un mundo que no existe pero que todos podemos identificar: un lugar extremadamente empobrecido, aterrador, violento, en el que la gente inocente necesita que la defiendan. Y es lo que le da un propósito a Batman: si no tuviéramos a Gotham City, ¿qué haría Batman?".
Pero esa ciudad imaginaria parece ser otra muestra de que, si bien es cierto que Batman no se dejó vencer por lo que le ocurrió, también lo es que no lo ha dejado atrás: su vida está regida por un dolor que quizás ya debía haber aprendido a manejar para poder vivir una vida más normal.
"Eso es algo que algunos fans y psicólogos se preguntan", señala.
"¿Indica la presencia de un desorden mental? Insisto en que requiere de evaluaciones profesionales exhaustivas llegar a ese tipo de conclusiones".
"Pero es cierto que vive con sentimientos de culpa, dolor y soledad... una soledad extrema".
"Yo no diría que es perfecto, ni perfectamente normal, ni perfectamente sano, pero hace todo lo que puede a pesar de lo que le pasó".

Batgirl

Batgirl con la psicóloga
Batgirl consulta a una psicóloga que se llama... Andrea Latemendi.
Así como Bruce Wayne, Barbara Gordon tuvo una experiencia traumática, pero a diferencia de él, no era una niña. No sólo ya era una joven sino que además ya era Batgirl.
Ocurrió en un momento de su vida en el que se había alejado de su rol de superheroína, estaba pasando un tiempo con su familia... se podría decir que se había retirado. Fue atacada en su hogar por el Joker o Guasón, villano de Gotham City.
"Como en el caso de Batman, de este personaje se ha venido escribiendo durante varias décadas, pero en el último par de años, su historia ha sido reconcebida, tornándose en una de las más inspiradoras de todos los títulos de DC Comics -por lo menos para mí-", señala Letamendi.
"La razón es que ella experimenta esta herida psicológica y física y, en los cómics, la vemos recuperándose de ambos: durante el último año ha estado yendo a rehabilitación física pero también tiene terapia en la que una psicóloga la cuestiona sobre qué se siente al ser atacada y cómo se siente ser física y personalmente violada".
Y esa psicóloga está inspirada nada menos que en Andrea Letamendi, quien ha asesorado a la escritora de cómics Gail Simone. De hecho, el nombre de la doctora ficticia es el mismo que el de la entrevistada por BBC Mundo.
"Para mí es muy especial pues veo a mi profesión representada en esos cómics respetuosa, valiosa y acertadamente, lo que siempre es muy importante".
"Al final, lo que me interesa es educar a la gente respecto a la psicología y que borremos el estigma de los problemas psicológicos, pues no son raros y es importante que la gente reconozca las señales y síntomas y que sepa que hay quién les ayude".
"Ver a un superhéroe sentado en el consultorio de un terapista recibiendo ayuda por un problema psicológico, es increíblemente inspirador para mí".

En el diván

Andrea Letamendi, psicóloga clínica
Curarlos o no curarlos, esa es la cuestión.
El problema es que si Andrea Letamendi tuviera la oportunidad de tener a Iron Man o Batman en el diván y los tratara con éxito, quizás dejarían de ser superhéroes... un dilema que BBC Mundo no puede resistir plantearle.
"Es una pregunta válida. Ciertamente es algo que los motiva", dice pensativa.
"Yo solía tratar a soldados que retornaban de Irak y Afganistán con heridas físicas y emocionales. Uno se da cuenta de que enfrentar el peligro es su trabajo: para eso fueron entrenados. La idea de meterse en territorio peligroso, armados, de proteger a los otros, es lo que hacen y fuera de ese entorno, algunos, pierden su norte", cuenta, mientras considera su respuesta.
"Algunos me decían: 'Estoy en EE.UU., feliz de estar vivo, con mi familia, pero no me voy a sentir normal hasta que no me vuelvan a mandar (a los lugares de combate)'", recuerda.
"¡Yo no sé si yo querría curar a estos superhéroes! Tienen esta motivación intrínseca que los lleva a proteger", concluye.
"Pero si alguno está realmente sufriendo y me dice 'no quiero seguir teniendo estos episodios', yo los ayudaría a sentirse mejor", recapacita.

Andrea Letamendi puede ser contactada via Twitter @ArkhamAsylumDoc o en su sitio www.underthemaskonline.com"

Fuente: BBC Mundo

Los adolescentes y el sexo, entrevista a la psicóloga Patricia Ramírez

"Algunos padres no salen de su asombro cuando se enteran de que las leyes españolas recogen que no hay acción penal por tener relaciones sexuales con mayores de 13 años. Pero ¿están preparados los jóvenes desde los 13 años? La psicóloga Patricia Ramírez reflexiona al respecto y brinda algunos consejos sobre como afrontar esta situación de la mejor manera posible."

Entre los puntos más importantes de la entrevista están:

  • Por la naturaleza de los adolescentes, todo lo que los padres prohiban, les llamará más la atención y lo buscarán, por tanto, la cuestión no es prohibir o censurar, ni dar juicios de valor, sino tratarlo con natualidad, y esta naturalidad, empieza por la comunicación en la pareja, y sigue desde que son niños con los hijos, hablando con naturalidad de sexualidad (adaptada por supuesto a la edad de los niños), nada de censurar hablar sobre ello ni tratarlo como si fuera un tabú o de forma despectiva porque esto hará que los hijos no confien después para contarnos sus inquietudes.

  • Entorno a los 11 años, aunque dependerá de la madurez que tengan, irán dando señales de que empiezan a tener curiosidad, ya sea a raiz de lo que le pasa a una amiga o amigo, o las risitas, es entonces cuando con un clima de confianza trabajado, se les puede invitar a que cualquier duda que tengan de métodos anticonceptivos, etc, puedan preguntárselo. ¿Y cómo se crea ese clima de confianza? Comentando por ejemplo cuando hay una escena en una película o serie, preguntando si le gusta alguien, qué lesparece, cómo fue para los padres... siempre de un modo distendido, que no parezca un interrogatorio. 

  • A veces puede pasar que para determinadas prácticas, nos parezca que son demasiado jóvenes: lo ideal sería hacer un trato con ellos. Trato quiere decir que las dos partes: hijo/a y padres son participes y llegan a un acuerdo, por tanto los hijos no lo verán como una imposición de los padres. Como iba diciendo, lo ideal sería hacer un trato entre padres e hijos, donde antes de que tenga ciertas prácticas, consuelten a los padres sobre cómo prevenir las ETS, etc, porque información pueden tener mucha, pero la cuestión es si están bien informados.

  • Y esta información, tiene que ver con educar (tanto en los colegios como en la familia), enseñarles por ejemplo a decir que no ante la presión de mantener relaciones sexuales si sienten que no están preparados o sencillamente si no quieren (la edad media 15 chicos, 16 mujeres). Enseñarles que sexo no es sinónimo única y exclusivamente del coito y la penetración: antes de llegar a ese punto hay muchas más cosas que se estarían perdiendo como el cariño, la ternura, los besos, el afecto, el conocerse... Enseñarles a no caer en el chantaje de otros, no relacionar como única prueba de amor el sexo, como sin sexo no hay amor: si por ejemplo un chico le dice a la chica que si no quiere tener sexo con él porque es porque no le quiere, no caer en esa presión: tener sexo sin sentirse prerada siginifica que el chico no está aceptando el proceso de la chica: esperar sí sería sinónimo de amor. caer en el chantaje. Hay padres más abiertos aún que por ejemplo prefieren que si vana tener relaciones sexuales, lo puedan a hacer en el cuarto, en lugar de que estén en el coche o en cualquier otro lugar. Y los hay quienes directamente por la vergüenza que puedna tener al principio de comprar preservativos, les dejan una caja, previa explicación de cómo se pone. Pero ante todo, no confundir entre ser padre, basada en la confianza y la comunicación, con ser su amigo/a.


Para ver la entrevista completa.

Cómo prevenir la Enfermedades de Transmisión Sexual

miércoles, 5 de junio de 2013

Cinco claves para mantener el deseo en la pareja

"Autora invitada: Lara Castro Grañen (Psicóloga y Sexóloga del Institut Gomà. Directora y Fundadora de Placer ConSentido y Sexshopconsentido)

¿Se puede seguir deseando a la pareja tras años de convivencia? ¿Existe compatibilidad entre deseo y estabilidad? Encontraremos la respuesta en el significado de la palabra.
Deseo (Del lat. desidĭum):
1. m. Movimiento afectivo hacia algo que se apetece.
2. m. Acción y efecto de desear.
Movimiento y acción, dos verbos que nos hablan de ser sujetos activos; de hacer que pase, en lugar de esperar a que aparezca. 



Cuántas veces hemos pensado que ya se había terminado la magia con esa persona y que, si continuábamos con esa relación, nos tendríamos que resignar a una vida de pareja con menos carga pasional de lo que nos gustaría. Cuántas otras veces nos hemos preguntado por qué nos pasaba esto a nosotros cuando, basándonos en todo el bombardeo de (des)información sexual  que nos llega a lo largo del día, el resto de mortales viven una sexualidad explosiva, mágica, sorprendente, incesante e insaciable. Pero el mundo, más allá de las apariencias, tiene otra realidad, ya que el deseo sexual suele ser un tema recurrente de conflicto en la pareja y de consulta psicoterapéutica. Desavenencias en la frecuencia sexual, ausencia de relaciones por falta de deseo de uno de los miembros de la pareja, monotonía… ¿Qué podemos hacer para reavivar la llama de la pasión? Responsabilizarnos de nuestra sexualidad y pasar a la acción.
Aunque al inicio de la relación el deseo se encuentre influido por el enamoramiento, lo cierto es que, después, su eje central está formado por la propia decisión de querer mejorarlo. Así que, aunque parezca automático y mágico (y nos lo hayan repetido hasta la saciedad), el deseo es algo que tenemos que propiciar y que está en nuestras manos. Hay que cuestionarse el por qué de esa falta de deseo, en el caso de que esta situación nos provoque malestar. ¿Qué hay detrás del “no me apetece”?
El llamado modelo DESEA, una vez descartados los factores orgánicos (déficits hormonales, fármacos, enfermedades, consumo de estupefacientes, etc.), nos puede ayudar a encontrar el camino hacia la satisfacción sexual. Eso sí, siempre debemos ser nosotros mismos la parte más activa de nuestro propio cambio.
  • Descubre.
  • Escucha.
  • Sorprende.
  • Empatiza.
  • Abre.
Detengámonos unos instantes en cada una de las 5 claves.

Descubre y conoce tu propio cuerpo para poder ser escritor y protagonista de tu sexualidad¿Cómo me voy a quejar de que mi pareja no me proporciona placer si ni yo sé qué es lo que me satisface realmente? ¿Cómo podríamos guiar en nuestro propio cuerpo si este nos resulta extraño y desconocido? Cuando exploramos nuestro cuerpo con curiosidad de turista, abrimos al placer cada milímetro de nuestra piel. En cambio, cada vez que dirigimos la mirada crítica hacia esa zona del cuerpo que no nos gusta, la estamos privando del goce. ¿Cómo te sientes cuando te acarician esa parte que te acompleja? ¿Disfrutas de las caricias? Si estoy más pendiente de que mi pareja no descubra ese defecto, que de sentir las sensaciones, lo más probable es que la respuesta sea negativa.
El autoconocimiento erótico, ligado a la aceptación, nos acerca a la satisfacción sexual y hace crecer nuestra autoestima. Cuando le damos a nuestra sexualidad la importancia que se merece, también nos la estamos dando a nosotros como seres sexuales. Y el hecho de conocer qué zonas de mi cuerpo me transmiten las sensaciones más eróticas y cuál es la mejor manera de estimularlas, facilita la comunicación con mi pareja. Lo cual, aumenta la satisfacción en las relaciones sexuales compartidas. ¿Alguna vez os habéis encontrado con una pareja sexual que os estimulaba de una forma que os parecía inadecuada? Pensemos en cuál fue la respuesta que dimos y en si actuamos desde la proactividad o, más bien, desde la pasividad. ¿Estamos esperando a que vengan a despertarnos el placer sexual? El crecimiento sexual y erótico empieza por uno mismo.
 

Escucha tu interior. Dirige tu mirada hacia dentro de ti y descubre los pensamientos y las emociones que se vinculan a tu sexualidad. Haz un repaso de tu historia sexual para ver qué mensajes te transmitieron, qué experiencias viviste y pueden haber dejado una huella en ti y, en definitiva, qué construcción has hecho de la sexualidad y de la erótica, ya que son muchos los factores que pueden estar influyendo en la manera cómo percibimos nuestra sexualidad. El miedo al fracaso o a dejarse llevar, la vergüenza de mostrarse y de desnudarse en cuerpo y alma ante otra persona, las altas expectativas, los mitos, los tabús, la ansiedad, la rabia acumulada, la tristeza, la falta de asertividad, los problemas cotidianos, el estrés, el agotamiento o los celos, son sólo algunos de ellos. Aprender a regular nuestras emociones y cuestionarnos nuestras creencias, nos aproxima al bienestar sexual.
Otro punto importante es el para qué, la finalidad de cada encuentro erótico con nuestra pareja. Cuántas veces, la recompensa de una relación sexual es liberarse de la culpa debida a la baja frecuencia sexual o, simplemente, contentar a la otra persona. ¿Cómo me siento en la relación sexual? ¿Esto hace que quiera repetir y que mi deseo crezca, o más bien provoca todo lo contrario? Pensad en una actividad, situación o lugar que no os guste… ¿Tenéis ganas de volver? Lo mismo ocurre con las relaciones sexuales: Si no nos son gratas, con una vez ya habremos tenido suficiente. En cambio, si algo nos agrada, las probabilidades de querer repetir se incrementan.
Sorprende a tu deseo y date la oportunidad de sentirlo. La ajetreada vida que llevamos, nos aleja de los momentos de relax y distensión y nos hace centrarnos en las actividades lógicas y analíticas del hemisferio izquierdo, olvidándonos por completo de la pasión y la creatividad del lado derecho del cerebro. Si queremos que el deseo esté presente en nuestras vidas, debemos prestarle atención y darle espacio en ella. Cuidar el deseo significa darle la importancia que nos merece, mimarlo y atenderlo. Darle la ocasión de mostrarse. Alejándonos del tan frecuente pensamiento de que, si algo se planifica, pierde la magia, ya que este es sólo otro mito sexual a desterrar. Planificación y espontaneidad pueden ir de la mano.
Cuántas veces dejamos pasar momentos eróticos por “falta de ganas previas”. ¿Qué pasaría si le diésemos una oportunidad al y por qué no? Esto no significa que no podamos decir que no, pero debemos cuestionarnos a qué le estamos diciendo que no, y qué pasaría si nos concediésemos el beneficio de la duda y nos dejásemos llevar. Quizás hasta nos sorprenderíamos. Alguna razón debe tener el dicho: En comer y rascar, todo es empezar.

- Empatiza con tu pareja y reflexiona acerca de vuestra relación. La calidad de nuestra relación la pareja, incide en la vivencia de la sexualidad. Es una práctica frecuente entre las parejas utilizar las relaciones sexuales para premiar o castigar al otro, en un intento de conseguir lo que uno quiere o de intentar reparar el propio orgullo. De lo que no nos damos cuenta muchas veces es que, en realidad, en este tipo de acciones, nosotros somos los primeros perjudicados. Las luchas de poder, los enfados hacia nuestra pareja y los conflictos sin resolver, crean una gran distancia entre nosotros y, por lo tanto, nos alejan de cualquier encuentro erótico y sensual.
Además, la forma cómo vemos a nuestra pareja también influye en el deseo. En mi práctica clínica, he conocido parejas en las que, por ejemplo, el hecho de que uno de los dos miembros dependiese mucho del otro, creaba en este último una visión más de hijo que de pareja, cosa que provocaba, lógicamente, la diminución de su deseo sexual. Como vemos, el rol que tenemos dentro de nuestra relación, puede determinar el deseo sexual.
Otra fuente de conflictos es la diferencia en la frecuencia sexual deseada por cada miembro de la pareja o las preferencias en cuanto al tipo de prácticas a llevar a cabo. Si mi apetito sexual es mayor que el de mi pareja y siempre me siento rechazado, al final, mi deseo disminuirá. O, si por el contrario, soy el que desea menos y siempre me siento perseguido, nunca me dará tiempo a desear. Son círculos viciosos en los que nos metemos sin ni siquiera darnos cuenta. Debido a que no hay una frecuencia que se considere “normal” para todas las personas, se hace necesario expresar cómo no sentimos, negociar y tomar decisiones, igual que en cualquier otra actividad que compartamos con la pareja.
Y en esta vorágine de actividades cotidianas de las que hablaba unas líneas más arriba, en muchas ocasiones, se pierden también los espacios de pareja. Causando grandes estragos en el ámbito sexual. En este punto, conviene pensar en qué lugar hemos dejado a la relación de pareja y si ésta es la posición que queremos que ocupe. Y no por lo que se considera “normal” en nuestro entorno, sino por lo que me hace sentir bien a mí. Ya que cada persona elige el espacio que quiere que tenga la sexualidad en su vida, independientemente de las estadísticas.
Fomentando espacios de comunicación constructiva y de resolución de conflictos, aumentaremos la calidad de la relación y de las relaciones.
Abre tu mente y erotízala. Erotizar la mente es hacer que la sexualidad esté presente. Pero no sólo en el momento de meternos en la cama (en el caso de que ahí lo esté), sino que vayamos dispensando dosis de erotismo a lo largo del día, como una pastilla de liberación lenta. De esta manera, haremos crecer la complicidad con nuestra pareja y el deseo por un encuentro sexual. Erotizar la mente es creatividad. Es seducción. Es fantasía y es conseguir no ser predecible para la otra persona.
Es pasar por una reeducación sexual y afectiva en la que, en muchas ocasiones, nos tocará desaprender los mitos que nos contaron. Actualizarnos y ampliar conocimientos.
Cuando nos cuestionamos de qué manera estamos viviendo nuestra sexualidad, nos damos la oportunidad de hacer los cambios necesarios para vivirla cómo realmente queremos. Y así es como llegamos al bienestar. Además, en este proceso de introspección, también nos podemos dar cuenta de que el problema sólo se presenta cuando nos comparamos con otras personas. Pero la realidad es que la verdadera brújula está en nuestro interior y ella es la que nos guiará en el camino hacia la satisfacción sexual.
¿De qué manera quieres vivir tu sexualidad? ¿Cuál es la decisión que quieres tomar?"

FUENTE: El país

Solución a la Obsolecencia programada en una impresora.

Si tu impresora tiene ya unos años, y de repente ha dejado de imprimir correctamente, o ni siquiera imprime,  has revisado los niveles de tinta en los cartuchos, compruebas que que los cabezales están limpios, y compruebas además, que una lucecita se ilumina y en el manual no sale el significado de esta, no te estires de los pelos, ni te muerdas las uñas, que no cunda el pánico, aunque no te lo parezca, tu impresora sí funciona. Cómo???!!! Si no imprime nada. Pues sí como has leído: tu impresora funciona correctamente puesto que acabas de dar con la Obsolecencia programada.

La qué? La obsolecencia programada. Desde hace ya algunas décadas, los fabricantes tuvieron la brillante idea de vender productos donde su vida útil, es decir, el tiempo que funcionan, fuera cada vez más corto para que así, los productos se rompan antes y tengas que comprar más, lo que equivale a más beneficios para esas empresas. Por este motivo, la ropa dura menos, y/o los electrodomésticos tienen una garantía de menor duración. Qué importa si con eso generan más basura y ensucián más el planeta. Qué importa si no tienes ni un duro. Lo que buscan son los beneficios: te venden un producto aunque sea de marca, que está medio roto, para que al cabo de unos años se rompa solito y tengas que comprar otro nuevo: más compras = más ganancias. A lo que si le sumamos que esos productos los hacen es países como China, Taiwan etc donde los derechos y los salarios son ridículos, = más beneficios. Y si a esto le sumamos los paraísos fiscales = más beneficios. (Si utilizaramos esa misma lógica para el sistema, para el neoliberalismo: lo que no funciona lo tiras y compras otro, verdad, pues entonces deberíamos de tirar el neoliberalismo y la troika y crear un nuevo sistema)

Pero vamos a lo que te importa: qué hago para hacer que la impresora vuelva a funcionar??
Las impresoras llevan un chip que cuenta el número de páginas que has imprimido. Una vez alcanzado ese número, es cuando empieza a fallar.
Tienes 2 opciones:
1.- Si eres manitas, abrir la impresora y quitar el chip (en el documental cuyo enlace he dejado al final te viene)
2.- Si tienes una Epson Stylius, descargarte el programa adjProg y resetear el chip. A mí me funcionó.

Suerte, y que le den por saco a la obsolencia programada ; )

sábado, 1 de junio de 2013

La vida según... Victor Frankl

¿QUIÉN CONTROLA TU VIDA?

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu
suegra? ¿Tu jefe?...

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables.

Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo
es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La
respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz.

Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta.

Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda.

Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
"Necesito que Pedro me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo pero si no lo hace... siento que me muero".

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas.
No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros.

Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad.
No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella...

ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino para decidir su propio camino"

VIKTOR FRANKL


"¿QUIÉN CONTROLA TU VIDA?

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables.

Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz.

Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta.

Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

"No se sufre" por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros. Por la dependencia a esa persona que pese a sentirnos mal con ella o él mantenemos.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda.

Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones. Ni tampoco
querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente
 
Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas.
No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros.

Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad.
No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella... ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino para decidir su propio camino"